Árboles con alma


Mi abuelo, ilustre abogado y popular poeta costumbrista altoaragonés, publicó en 1935 una poesía en homenaje a los árboles dedicada a los niños. Se trataba de un poema sencillo, pedagógico, amable: a continuación transcribo la primera estrofa:

"La cuna en que nuestra madre / nos mece en la edad primera, / la lumbre de los hogares / de las risueñas aldeas, / el techo que nos cobija, / los muebles que nos rodean, / las flores que nos perfuman, / los frutos que nos sustentan, / los libros en que estudiamos / y el arca en que nos entierran; / son producto de los árboles / que véis crecer por doquiera" ...

Pues bien, el objeto de este blog es unirme a ese homenaje y dar a conocer los árboles ya que no con versos míos, con fotografías mías... Y con poemas acerca de los árboles de autores consagrados. Por cierto, el resto de la poesía de mi abuelo podéis leerlo en la entrada "Los árboles" de este blog.

martes, 6 de diciembre de 2011

Antonio Machado. Los olivos



¡Viejos olivos sedientos
bajo el claro sol del día,
olivares polvorientos
del campo de Andalucía!

¡El campo andaluz, peinado
por el sol canicular,
de loma en loma rayado
de olivar y de olivar!

Son las tierras
soleadas,
anchas lomas,
lueñes sierras
de olivares recamadas.

Mil senderos. Con sus machos,
abrumados de capachos,
van gañanes y arrieros.

¡De la venta del camino
a la puerta, soplan vino
trabucaires bandoleros!

¡Olivares y olivares
de loma en loma prendidos
cual bordados alamares!

¡Olivares coloridos
de una tarde anaranjada;
olivares rebruñidos
bajo la luna argentada!

¡Olivares centellados
en las tardes cenicientas,
bajo los cielos preñados
de tormentas!...

Olivares, Dios os dé
los eneros
de aguaceros,
los agostos de agua al pie,
los vientos primaverales,
vuestras flores racimadas;
y las lluvias otoñales
vuestras olivas moradas.

Olivar, por cien caminos,
tus olivitas irán
caminando a cien molinos.

Ya darán
trabajo en las alquerías
a gañanes y braceros,
¡oh buenas frentes sombrías
bajo los anchos sombreros!...

¡Olivar y olivareros,
bosque y raza,
campo y plaza
de los fieles al terruño
y al arado y al molino,
de los que muestran el puño
al Destino,
los benditos labradores,
los bandidos caballeros,
los señores
devotos y matuteros!...

¡Ciudades y caseríos
en la margen de los ríos,
en los pliegues de la sierra!...

¡Venga Dios a los hogares
y a las almas de esta tierra
de olivares y olivares!




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