Árboles con alma


Mi abuelo, ilustre abogado y popular poeta costumbrista altoaragonés, publicó en 1935 una poesía en homenaje a los árboles dedicada a los niños. Se trataba de un poema sencillo, pedagógico, amable: a continuación transcribo la primera estrofa:

"La cuna en que nuestra madre / nos mece en la edad primera, / la lumbre de los hogares / de las risueñas aldeas, / el techo que nos cobija, / los muebles que nos rodean, / las flores que nos perfuman, / los frutos que nos sustentan, / los libros en que estudiamos / y el arca en que nos entierran; / son producto de los árboles / que véis crecer por doquiera" ...

Pues bien, el objeto de este blog es unirme a ese homenaje y dar a conocer los árboles ya que no con versos míos, con fotografías mías... Y con poemas acerca de los árboles de autores consagrados. Por cierto, el resto de la poesía de mi abuelo podéis leerlo en la entrada "Los árboles" de este blog.

viernes, 24 de febrero de 2017

Ampliación. Cedro del Himalaya. (Cedrus deodora)


Los cedros del Himalaya son algunos de los árboles más estimados por jardineros y paseantes. Están, por su belleza, "omnipresentes" en los jardines y parques de los países europeos. 

Por ello, esta página o entrada del blog es una ampliación  de la página principal referente al cedro del Himalaya o "deodora". Pretende complementar esa página principal. 
Para volver a la entrada principal:  clicad aquí 

En efecto, son señoriales los cedros deodora, como muestra este ejemplar ya conocido del parque de Pedralbes, en Barcelona. Son árboles de gran prestancia y belleza. 




Este esbelto cedro "estaba" en el jardín de Can Patxau, en el Vallés


"Estaba", porque el tremendo vendaval que en diciembre de 2014 arrasó el Vallés, lo derribó. 


Fue un gran dolor para la masia, un árbol plantado con ilusión 50 años antes...




                                                                                                                                             Ya conocemos estos cedros, en verdad "llorones", de uno de los jardines de Saxa Rubra, al norte de Roma.                                                                                                                                                                                                          También de Saxa Rubra es este conjunto de cedros del Himalaya que configuran un ámbito muy clásico en esos jardines romanos:




                                                                                                                                                                                                                                             A la derecha, contemplamos un último y notable ejemplar de los cedros romanos, que os ofrecemos.
Como ya sabemos, las inflorescencias masculinas empiezan siendo amarillas verdosas como estas que vemos. 


En ocasiones las inflorescencias son numerosísimas: parece mentira tal acumulación de flores masculinas; estas van pasando ya al color ocre que conlleva su madurez:


Es de más calidad esta foto de unas pocas inflorescencias más, ya pardas...:


No hemos podido resistir la tentación de volver a ver y de  ofreceros estas inflorescencias femeninas jóvenes y sorprendentemente azules:


Alguna de esas inflorescencias dará lugar a un piña en formación como la que ahora vemos:


Piña que madurará en su momento y que irá dejando ir sus semillas, poco a poco, quedándose reducida al vástago central: vemos aquí una piña bien madura y, a su izquierda, varios vástagos, de piñas que en su día fueron...:


Muy sorprendente es esta fotografía que capta el momento en que una piña está ya casí reducida al vástago, pero aún no: aún conserva las últimas semillas no liberadas:


                                                                                                                                                              Esbeltos son también estos cedros del jardín de Joan Brosa, que ya conocemos.                                                                                                                                                     Son cedros ya bien maduros, sólidos que conceden al jardín una preciosa belleza


 Este es un típico ejemplar de cedro del Himalaya joven y bien cuidado por los jardineros: está situado en una plazuela de la Diagonal.


Destaca su  silueta  claramente  piramidal.
                                Veréis que las ramas surgen horizontal- mente y que sus ápices caen 

Las hojas son aciculares, de 2,5 a 4 cm de largo, delgadas, blancas y flexibles, de color verde grisáceo. Con el tiempo ese color virará hacia un verde más oscuro.




                                                                      En efecto, el porte es bien distinto en este caso; así como el color del           follaje:                                                                                                                                                             Son dos "deodora" del jardín de Villa Cecilia, también en        Barcelona                                                     


Y acabamos viendo un conjunto de cedros del Himalaya situado en el parque del Putxet: se puede decir que ese parque es el paraiso de los cedros deodora: constituyen ellos el grueso de la vegetación del parque



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viernes, 17 de febrero de 2017

Ficus Higuera africana (Ficus cyathispula)

Se trata de un clásico ficus: árboles "siempre verdes" con copas muy densas por el notable tamaño de sus hojas y su gran número; árboles con muchas y largas raíces aéreas que, en estado salvaje, generan un confuso conjunto de troncos...  Es una especie africana, propia de Kenia, Tanzania,  Angola, Costa de Márfil, etc.


Este ejemplar, casi salvaje, es decir: sin pretensiones estéticas o de jardinería, se encuentra en Barcelona, al inicio del parque de Mn. Costa i Llovera. Vemos, aquí debajo, su tronco más importante, acompañado de numerosas raíces aéreas que han llegado a ser nuevos troncos. 


La corteza de esos troncos es de color castaño; es escamosa y fácilmente fragmentable.  En el caso de los "troncos sobrevenidos", la corteza es más lisa, más bien grisácea.

Tenemos ahora un conjunto de subtroncos derivados del original y constituidos casí como un ejemplar distinto:


Desde arriba, con luz más directa, vemos mejor ese color grisáceo de los troncos complementarios:


Las hojas miden unos 20 cm de longitud y unos 5 cm de anchura; son oblongas, acuminadas, con un "acumen" de unos 8 milímetros; se estrechan hacia la base. Textura coriácea. Superficie brillante, glabra y lisa, de color verde oscuro.


La nervadura es espaciada y poco marcada. Cuenta con entre 5 y 8  pares de nervios laterales, En el envés se aprecia, más acusado, el nervio principal. 


Son hojas de margen entero que se disponen en espiral alrededor de su ramita. Poseen largos peciolos glabros, de entre 1 y 5 centímetros, 


Las estípulas, esas formaciones -como hojuelas- que surgen en el punto de conexión de los peciolos con las ramas, son permanentes; miden unos dos centímetros. Son muy características: de hecho se reseñan en el nombre "oficial" de la planta: Cyath...ispula (estípula). Las podemos ver en muchas de las próximas fotografías. 


Las flores, tanto masculinas como femeninas son mínimas y están protegidas por un "sicono", una cubierta vegetal, como un higo, que acaba protegiendo los frutos. En la anterior foto vemos dos siconos y varias estípulas 


Al inicio los siconos son de color amarillo verdoso, como los que hemos visto. Luego, al madurar, van pasando a un color amarillo, luego rojizo... 


...y luego morado, casi negro. Por cierto que en la foto anterior se confirma esa especial presencia del nervio central de la hoja en su envés


En la siguiente fotografía podemos ver, además de dos siconos, madurando, varias de esas peculiares formaciones que son las "estípulas" que son permanentes... 


Por último aportamos otra visión de nuestra "higuera africana". Ciertamente, en un notable árbol, alto, pero muy caótico... En  efecto, en medio de la masa foliar se vislumbran los diversos troncos, "inicial", y "sobrevenidos" 



sábado, 21 de enero de 2017

Rosa de Siria. Altea (Hibiscus syriacus)

La Rosa de Siria o Altea, cuyo nombre científico es "Hibiscus syriacus", es una planta ornamental muy conocida en todo el mundo. Procede de China y Taiwan; pero ha sido más cultivada aún en Corea.  Su gran atractivo son sus flores. Se trata de un árbol pequeño: 3 ó 4 metros como máximo, con grandes flores...:


Son árboles caducifolios que poseen, además, una peculiar característica: esas preciosas flores tienen una vida muy corta: en torno a un día. Pero, cada día aparecen nuevas flores, con lo cual en el periodo de floración, entre Verano y Otoño, las alteas resultan siempre floridas



Los estambres de estas flores son más cortos que la corola y por lo tanto no emergen de ella: quizás por eso no hemos conseguido alguna foto más clara de esos estambres...  



Son unos arbolillos de tronco recto y ramas ascendentes muy extensas que generan una copa no muy ancha: son árboles ideales para alineaciones de calles más o menos estrechas: este es el caso de estas "rosas de Siria" plantadas en la calle de la Inmaculada, de Barcelona. 


Son flores purpureas, violáceas, rosas o blancas. Plantas cultivadas en jardines desde hace cientos de años que han dado lugar a muy diversos "cultivares" con muy variados colores. Vemos ahora un ejemplar de flores violetas:





Aquí, a la derecha, otra de las alteas de esa alineación. 




Buena parte de los cultivares de esta planta son simplemente arbustivos.




Su apelativo "de Siria" aplicado a una especie de origen asiático-oriental, se debe a que era ya planta estimada en las primeras culturas mediterráneas, hace miles de años.

Los troncos y las ramas, ordinariamente estrechos, disponen de una corteza pardo-grisácea. Las hojas son  trilobuladas, dentadas en forma irregular; miden entre 4 y 7 centímetros aproximadamente:



Ahora podemos ver más de cerca varias de esas hojas:


Y, añadimos un par de flores más ya que son quienes justifican el prestigio de estas plantas


Ésta tendiendo ligeramente hacia el violeta, y con el interior del "caliz" más visible:


Resultan muy notables, y evidentemente muy numerosos, los capullos: ahora vemos algunos, debajo de una flor...:


Y, aún, otro grupo de capullos:


 El fruto es una cápsula de color pardo amarillento cubierta por pelos amarillos. El próximo Otoño incorporaremos al blog alguna fotografía...

Para acabar, una última rosa de Siria:


Se cultiva ya como árbol, ya como seto, en muchas ciudades de clima mediterráneo, por su resistencia a la contaminación y a las condiciones climáticas adversas.  

Una última y simpática curiosidad: la "rosa de Siria" es la flor nacional de Corea del Sur, y forma parte de diversos emblemas nacionales. En el himno nacional de este país se compara a Corea con esta flor.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Ficus Drupácea. Higuera de Mysore

Los Ficus son plantas de la familia de las "moráceas". Forman parte del "genero" ficus más de 1000 especies... Especies extendidas por todos los continentes. Son plantas leñosas. Algunos de los "ficus" son inmensos: de los más grandes representantes del "reino vegetal". Este buen ejemplar se encuentra en el "Patio de Letras" de la sede histórica de la Universidad de Barcelona: es un "Drupácea"




Históricamente se dio una cierta confusión entre las diversas especies de ficus: éste, por ejemplo, fue considerado durante mucho tiempo de la especie "ficus benghalensis". 




                                               Recientemente estudios más profundos realizados por la Sección de Botánica de la propia Universidad, ha concluido que se trata de un "drupácea".

Se trata de árboles "siempre verdes", de hojas perennes.                                             Pueden medir hasta 15 o 20 metros de altura.                                                                     Como todos los ficus, cualquier herida o corte de tronco o ramas da lugar a la aparición del "latex", líquido blancuzco irritante para la piel.                                             No suele tener (no tiene en nuestros jardines) las típicas raíces aéreas de otros "congéneres" 




El ficus drupácea, es también llamado ficus mysorensis, ficus payapa o higuera de Mysore (es éste el nombre más tradicional).                     

El término "drupáceo" se aplica porque sus "higos", sus "siconos" se asemejan a los clásicos frutos en drupa                                                     Su tronco (bien recio en este caso)  y sus ramas poseen una corteza, más bien lisa, de color grisáceo. De ordinario su porte es redondeado...
                                                               



En el jardín de la Universidad, pero fuera del edificio, encontramos esta otra "Higuera de Mysore". 







Su proximidad con la pared del edificio y con otros árboles la ha forzado a desarrollarse en altura...

En algún momento también se la consideró "benghalensis"




Una tercera "Drupácea" barcelonesa es ésta, situada junto a un palacio gótico y al lado del Museo Marès. Cerca de la Catedral, en la calle de la "Tapinería", en plena zona turística 

Es una especie nativa de China, Bangladesh, Bhutan, India, Indonesia, Laos, Malaysia, Nepal, Nueva Guinea, Filipinas, Sri Lanka, Thailandia, Vietnam y noreste de Australia. Es decir, de toda el Asia Sureste.





A la izquierda vemos el resto de esa higuera de Mysore: su tronco y primeras ramas.

                      En efecto, es un noble tronco, con una corteza muy lisa y de color grisáceo-claro

                          Hay que reconocer que su madera no es de gran calidad y no tiene utilidad en carpintería

Las hojas son alternas y simples. Su nervadura es pinnada; con un nervio principal muy visible. Miden entre 15 y 20 centímetros de largo, por unos 5 a 10 de ancho.  Son pecioladas, con un peciolo de entre dos y cinco centímetros. 


Son obovadas o elípticas. Terminan con un ápice acuminado (es decir: acabado en una punta alargada) con un "acumen" de menos de un centímetro de largo. De color verde oscuro, brillante, por el haz; y más claro por el envés. Son coriáceas. 


                                                                                                              Son hojas de borde entero; a veces ligeramente onduladas.                                                                           Glabras en el haz; los enveses son más pilosos, sobre todo en torno al nervio principal.                                                                                                                                                                                                                      Por su gran tamaño y número esas hojas proporcionan una magnífica sombra en Verano.


Las flores y frutos son del mismo tipo que las de la mayoría de árboles del género "ficus": de tipo "sicono". Es decir, tanto unas como, posteriormente, otros, se encuentran protegidos por un receptáculo carnoso (el "higo", el "sicono"). Aquí vemos dos de esos siconos, verdes, muy recientes...


Los siconos van madurando: en primer lugar contienen las flores, tanto masculinas como femeninas. Llevan entonces a cabo la polinización unas pequeñas y peculiares avispas que se introducen en el sicono por un "ostiolo" en busca de un tercer tipo de flores -éstas no fértiles- contenidas también en el sicono 


Al ir madurando, los siconos pasan a un color pardo con  motas blancas, como los que vemos. Suelen ir en parejas  y son sésiles (sin peciolo).


Posteriormente, pasarán a un color rojizo...


De todos modos el color de los siconos depende mucho de la variedad o subespecie a que pertenece el árbol; del clima; de la exposición al sol, etc. Vemos por ejemplo ahora un grupo de siconos, del árbol del patio de "Letras" de la Universidad, rotundamente amarillos:


Amarillos que posteriormente virarán hacia el rojo


Tenemos aquí unos siconos, ya rojos, del árbol de la calle Tapinería:


Y, por último, otros siconos, también rojos, del ficus del jardín de la Universidad


Por fin, una  foto de la calle de la Tapinería, a cuya izquierda vemos el ficus próximo al Museo Marés.



Los siconos (higos) de las higueras de Mysore, son comestibles pero no merecen una consideración especial. Tampoco la merece su madera. En realidad, hoy día, el único uso de estos árboles es el ornamental: y en ese sentido sí tienen un gran valor.