Árboles con alma

Mi abuelo, ilustre abogado y popular poeta costumbrista altoaragonés, publicó en 1935 una poesía en homenaje a los árboles dedicada a los niños. Se trataba de un poema sencillo, pedagógico, amable: a continuación transcribo la primera estrofa:

"La cuna en que nuestra madre / nos mece en la edad primera, / la lumbre de los hogares / de las risueñas aldeas, / el techo que nos cobija, / los muebles que nos rodean, / las flores que nos perfuman, / los frutos que nos sustentan, / los libros en que estudiamos / y el arca en que nos entierran; / son producto de los árboles / que véis crecer por doquiera" ...

Pues bien, el objeto de este blog es unirme a ese homenaje y dar a conocer los árboles ya que no con versos míos, con fotografías mías... Y con poemas acerca de los árboles de autores consagrados. Por cierto, el resto de la poesía de mi abuelo podéis leerlo en la entrada "Los árboles" de este blog.

viernes, 13 de mayo de 2011

Palmito. Margalló. (Chamaerops humilis)

El palmito, margalló, en catalán, es la única palmera autóctona europea. Vive en toda la costa mediterránea, desde Girona hasta Huelva; también en las Baleares y en la costa italiana. Su "apellido" humilis obedece a que es una planta pequeña: apenas llega a los 2 ó 3 metros de altura.

El palmito se utiliza también en jardinería. El anterior ejemplar está en una esquina como otra cualquiera de Barcelona, en la Avenida de Roma con Llançà.  Es una foto tomada al atardecer. El de la foto siguiente está en el jardín de Villa Amelia; en un día brumoso.

Su tronco, recto, que no se ramifica, queda desfigurado por las restos de las hojas antiguas.

Las hojas, en forma de abanico tienen unos 15 segmentos con puntas rígidas, de unos 20 ó 25, ó más, centímetros, que convergen en el peciolo:

El apellido "humilis" no hace justicia a la gran belleza del colorido de las flores y frutos del margalló: estas son sus flores 




Las vemos más de cerca aqui a la izquierda: sorprendentemente, suelen pasarnos desapercibidas a los ciudadanos de la costa mediterránea


Los frutos, en drupa, empiezan siendo verdes...

Al madurar toman el precioso color de los dátiles. De hecho, se les llama también dátiles aunque, si bien son comestibles, resultan muy insulsos; en catalán se les llama, a veces, "pa de guineu", "pan de zorro".





Luego, se pasan de madurez y cobran un color más oscuro y menos atractivo.



 Como sabréis, Gaudi, el genial arquitecto de la Sagrada Familia, se inspiraba para sus obras en la naturaleza. No solo para los grandes  edificios sino también para los pequeños detalles.




 Por ejemplo, se inspiró en las hojas del sencillo palmito, como la que vemos a la derecha, para diseñar portales, verjas y elementos decotarivos para jardines...




Este es uno de esos diseños gaudinianos


Y abajo vemos su aplicación a la verja de la casa "XXXXX", una de sus primeras obras...
  
  Esta es una de les elementos de separación instalados en el jardín de la casa en que residió durante varios años, en el Parque Güell. 

Acabamos con la fotografía de un muy viejo palmito, situado en la plaza Letamendi de Barcelona y nacido aproximadamente en 1904. Se le ve muy "trabajado" por la vida...

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