Árboles con alma


Mi abuelo, ilustre abogado y popular poeta costumbrista altoaragonés, publicó en 1935 una poesía en homenaje a los árboles dedicada a los niños. Se trataba de un poema sencillo, pedagógico, amable: a continuación transcribo la primera estrofa:

"La cuna en que nuestra madre / nos mece en la edad primera, / la lumbre de los hogares / de las risueñas aldeas, / el techo que nos cobija, / los muebles que nos rodean, / las flores que nos perfuman, / los frutos que nos sustentan, / los libros en que estudiamos / y el arca en que nos entierran; / son producto de los árboles / que véis crecer por doquiera" ...

Pues bien, el objeto de este blog es unirme a ese homenaje y dar a conocer los árboles ya que no con versos míos, con fotografías mías... Y con poemas acerca de los árboles de autores consagrados. Por cierto, el resto de la poesía de mi abuelo podéis leerlo en la entrada "Los árboles" de este blog.

sábado, 30 de abril de 2011

Ombú. Bella sombra. (Phytolacca dioica)

       El árbol de la "Bella sombra", llamado popularmente "Ombú", es un árbol de origen sudamericano. Al parecer, su nombre popular procede de un término de algún dialecto brasileño que significa "sombra".
       Esta es la "vertiente" norte de un gran ombú; del ombú de Francesc Masià, en Barcelona...:



Y, a continuación, su lado "Oeste", sobre la calzada...


Árbol de la "Bella sombra"; y, en efecto, su sombra es magnífica: contribuyen a ello sus ramas gruesas, ascendentes y divergentes, sus hojas grandes y de color verde oscuro...






A la derecha veis su tronco y ramas.





Es un árbol catalogado por el Ayuntamiento de Barcelona; plantado en torno a 1914.





El ombú de la siguiente fotografía está en el parque de Cervantes de Barcelona. Es también un estupendo "bellasombra". Son árboles con muy amplias copas y altos, hasta 15  o más metros...


Pero no solo encontramos ombús en las plazas... Aquí tenemos un "bosquecillo de ombús", situado en la Diagonal


la amplia copa de los "bella sombra" invita a charlar a su cobijo... 


O a jugar..., como hacen estos niños cuyas caras difuminamos:



Son troncos amplísimos, que se prolongan en anchas raíces que, a veces, sobresalen del suelo, como vemos. De hecho, según los expertos, no se trata propiamente de árboles: ¡son plantas de tipo herbáceo!. Verdaderamente su madera es muy blanda..., pero ya se ve que es erróneo decir que son hierbas... Hay quien los califica de "arbustos"

Son muy decorativos: centran y embellecen nuestras plazas: aquí tenéis un ejemplar muy bien situado: al inicio de las Ramblas de Barcelona, justo encima del puerto:




Las hojas son grandes, oscuras. Se agrupan de modo que dan al árbol un estilo inconfundible:



Son hojas de forma elíptica y notable tamaño: hasta unos 15 centímetros. De brillante color verde oscuro por el haz; algo más claras en el envés. Son hojas simples, enteras, situadas en forma alterna sobre las ramas...:

Se trata de hojas caducas, pero tardíamente caducas: solo caen si el invierno es muy riguroso. También se les puede llamar perennes...


Son plantas dioicas, es decir, con pies masculinos y pies femeninos y sus correspondientes y diversas flores.  

En primavera nacen sus originales y bellas flores.  Vemos a continuación las flores masculinas en un "ombú" situado en Pedralbes:




Se presentan en largas inflorescencias. 




Son flores sin corola, pero sus abundantes estambres les confieren una aspecto como de orfebrería...


Son también bellas las inflorescencias en que se asocian las flores femeninas; pero quizás menos airosas: aquí tenemos unas cuantas:


 Los frutos son bayas que se arraciman, de color verde claro como veis en la siguiente fotografía. Es del inicio del invierno




Con el paso de los días los frutos amarillean y pierden su tersura y belleza... 









Vemos ahora un Ombú situado cerca de la Villa Olímpica de Barcelona, bajo el que, cuando hicimos la fotografía, "residía" un vagabundo. Era una vivienda ideal: independiente, fresca y natural...

Pero, tiempo después, el Ayuntamiento decidió "ventilar" los bajos del árbol: ciertamente estaban un poco descuidados... ¡pobre vagabundo!


Se trata de un árbol muy estimado en todo el Cono Sur Americano. Un poeta uruguayo, F. Silva Valdés ha compuesto un simpático poema al Ombú, infantil, sencillo, amable. podemos leer ahora los primeros párrafos:

El alma del Ombú. Silva Valdés

Yo soy un árbol sin flores.
Mis flores, al parecer,
son tan insignificantes
que casi no se me ven.

Y así, soy árbol sin galas,
mi madera no es madera ;
sirvo mucho para sombra,
mas no sirvo para leña.
Sin embargo, soy el árbol
más hermoso de estas tierras...

Para leer el resto de la poesía podéis clicar aquí: poema ombú

Por último, una nueva visión del primer ombú de la serie, bien ambientado en medio de su jardín.





Hemos incorporado al blog una ampliación del Bella Sombra. Podéis, pues, ver todavía más ombús, siempre atractivos; para ello  clicad aqui: Ombú ampliación

viernes, 22 de abril de 2011

Ciprés. Xiprer. (Cupressus sempervirens)


El ciprés es un árbol de hoja perenne que puede alcnzar hasta los 30 metros de altura.




Su copa puede tener diversos aspectos pero, de ordinario, es estrecha y larga, muy compacta.



Este ciprés está situado en la falda del Tibidabo, en Barcelona: arriba, a su derecha, se ve la iglesia que corona la sierra de Collserola.

 Vemos, a la izquierda, el tronco de ese árbol. Se trata de troncos rectos, de corteza gris con finas estrías. Las ramas son erectas y se suelen acercar al tronco dando al ciprés esa forma piramidal.



Es un árbol originario del Medio Oriente, que, según los expertos, fue ya utilizado nada menos que en el Arca de Noé, en el templo de Salomon, y en sarcófagos egipcios.


Es el árbol típico de los cementerios, pero también se ha utilizado mucho en parques y jardines.  Es frecuente asimismo en claustros de monasterios.





Este claustro, con su gran ciprés es el del Monasterio de Sant Benet de Bages, próximo a Manresa.













El ciprés del monasterio de Silos, en Castilla, inspiró a Gerardo Diego un precioso soneto llamado "Al ciprés de Silos", que comienza así:


<< Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño... >>
Para ver todo el poema "Al ciprés de Silos",  clicad aqui.






Pero veamos ahora cómo los cipreses también adornan caseríos y masias: por ejemplo estos dos cipreses situados en Can Patxau, en el Vallés.
Según una tradición catalana, los cipreses delante de las masias indican que los forasteros serán bien recibidos; al menos tantos, cuantos cipreses hay...









Las hojas, que se sitúan sobre muchas y delgadas ramillas, son muy pequeñas, de un milímetro o menos; son opuestas; tienen forma de escamas que se imbrican unas con otras.





Aquí vemos algunas de ellas:


Y, ahora, otras hojas desde diferente perspectiva:


El ciprés es un árbol "monoico" es decir que tiene las flores femeninas y las masculinas en el mismo pie. Las flores masculinas
en inflorescencias, "estróbilos", con forma de espiga y de color rojizo, miden unos 10 ó 12 milímetros. Aquí vemos algunos de ellos:









Las inflorescencias femeninas tienen ya la forma de los conos (frutos) a que darán lugar..., quizás una forma menos armónica, como comprobamos a la izquierda,





El fruto es un cono, verdoso al principio..., 


...pardo más adelante y cada vez más leñoso, que se abre cuando madura para dejar salir las semillas












A la izquierda vemos ahora más de cerca los conos, alguno de ellos ya abierto...





Este ciprés, situado en el Real Jardín Botánico de Madrid, mide 32 metros.


Tiene cerca de 250 años.  Es el árbol más antiguo de ese Jardín.



Los cipreses tienen una vida muy larga: de más de 500 años.
Este es el tronco de ese "viejo" ciprés


Con este esbelto ciprés, situado también en el Real Jardín Botánico, damos paso a la poesía de Gerardo Diego:   


miércoles, 13 de abril de 2011

Castaño de Indias. Castanyer d'India. (Aesculus hippocastanum)


El castaño de indias, castanyer d'India, es un árbol de hoja caduca, originario del Asia Menor y de la Europa del Este. Se introdujo en la Europa Occidental en el siglo XVI.




Llega a alcanzar los 15 ó 20 metros de altura.

Este ejemplar está en Barcelona, en el parque de Villa Amelia. Es una  fotografía de primavera.





En Madrid, hay muchos castaños de Indias. Vemos aquí a la izquierda uno situado en el jardín de delante de la antigua Escuela de Ingenieros Industriales



Y, a la derecha, a la luz del sol de la tarde, vemos un bonito castaño situado en el parque de El Retiro







Pero más vistoso es este castaño de Indias de Rottenbuch, en la baja Baviera, fotografiado una tarde de  agosto...:


Volvemos al árbol de los jardines de Villa Amelia, en Barcelona...
Sus hojas son compuestas, palmeadas, con entre 5 y 9 foliolos grandes, de entre 10 y 20 centímetros, irregularmente dentados:





Las flores, de color blanco se agrupan en amplios racimos de hasta 20 ó 25 centímetros, muy vistosos. Aquí, a la izquierda vemos uno de esos racimos...



















Y, a la derecha, vemos otro de esos conjuntos de flores, iluminado por un oportunísimo rayo de luz



Este árbol está en el parque de La Tamarita.







También en ese castaño está este conjunto de flores, aún no abiertas:

Sus frutos son unas cápsulas redondeadas de unos 5 ó 6 centímetros de diámetro, de color verde claro, con muchos pinchos:

Esos frutos aparecen, como es lógico, con un tamaño muy pequeño: luego van creciendo hasta el tamaño que corresponde a su madurez. Vemos esos frutos pequeños de un castaño de Indias del parque de La Maternidad: 
  

 Las semillas, de unos 3 centímetros, son de color marrón, brillantes. No son comestibles. Ahora otro grupo de frutos:

Y aún, otro fruto, rodeado de grandes y bellas hojas. Pertenece a un árbol situado en Campelles, en la Vall de Ribes... 

 En otoño, los castaños de Indias toman el precioso color que ahora vemos. Como ya hemos podido comprobar, son árboles de amplia copa 
                      Sus hojas otoñales... adquieren colores rojizos:
Y cerramos la serie con una fotografía invernal del castaño del parque de Villa Amelia.
El tronco de los castaños de Indias es robusto, recto. Su corteza es grisacea; sus ramas gruesas y ascendentes. Detrás de nuestro castaño de Indias vemos un plátano...

jueves, 7 de abril de 2011

Roble pubescente. Roure Martinenc. (Quercus humilis)

El robre pubescente, roble "peludo" o, simplemente "roble", en castellano, roure martinenc, en catalán, es una de las variedades de roble más presentes en España y, particularmente, en Catalunya. Se trata de un árbol de hoja caduca, que alcanza unos 20 o más metros de altura...  Éste, está situado en Barcelona, en la Diagonal; es un árbol plantado en 1916.
Sus hojas tienen de 5 a 10 centímetros de longitud y unos 3 de anchura; son ovales, con lóbulos más o menos redondeados


Son de color verde claro cuando nacen -como se ve en estas fotografías, hechas en Abril- y se van oscureciendo con el tiempo. El calificativo "pubescente" deriva de que al principio son hojas "peludas"





El tronco es gris o marrón oscuros; tiene la corteza muy agrietada.



Las ramas, fuertes, dan lugar a una copa amplia, incluso más ancha que alta, irregular.





Vemos las hojas más de cerca:

Y, todavía más de cerca:




Se ve asimismo en esta
fotografía de la derecha
la rugosidad del tronco.                      


Las flores masculinas se organizan en inflorescencias colgantes como las que ahora veremos:

En otoño, las hojas adquieren un tono pardo o dorado. Permanecen en el árbol hasta medio invierno. Los robles, que forman grandes bosques en la media montaña, cooperan mucho a los bellos colores del otoño: 


Aquí vemos esas hojas pardas... 




En ocasiones esas hojas que "otoñean" pueden llegar a tener unos colores inesperados, sorprendentes, de gran belleza... 

El fruto de los robles es la bellota. En esta especie las bellotas maduran en otoño, pasan del verde al marrón definitivo, y se desprenden de su "cúpula", cayendo al suelo...


Está otra bellota está ya abierta. Vemos que su pedúnculo es muy corto. Las escamas que forman parte de su "cúpula", de su soporte,  y que muchas veces son peludas, son suaves: no pinchan.



Los robles acaban perdiendo sus hojas en invierno. Dejan un sabor romántico y triste a los bosques y a los parques y jardines. Este es un roble de 1907, plantado en el jardín de La Tamarita, en Barcelona.


En la primavera temprana el roble de La Tamarita se viste de verde claro, muy claro, a consecuencia de la juventud de sus hojas y de las numerosas inflorescencias.





Los robles ciudadanos son preciosos, pero aún lo son más los robles de los montes:




Dedicaremos otra entrada de este blog al "Roble de Perramón", en el Ripollés, en la ladera del valle del Freser, frente a Montagut. Es un árbol catalogado como "Monumental" por la Generalitat.

Os adelanto una fotografía de su recio tronco. A su derecha veréis mi bastón telescópico...

Quizás a un roble de esa planta se refiere Antonio Machado cuando en su poesía "Las encinas" dice:

El roble es la guerra, el roble
dice el valor y el coraje,
rabia inmoble
en su torcido ramaje;
y es más rudo
que la encina, más nervudo,
más altivo y más señor.
El alto roble parece
que recalca y ennudece
su robustez como atleta
que, erguido, afinca en el suelo.