Árboles con alma


Mi abuelo, ilustre abogado y popular poeta costumbrista altoaragonés, publicó en 1935 una poesía en homenaje a los árboles dedicada a los niños. Se trataba de un poema sencillo, pedagógico, amable: a continuación transcribo la primera estrofa:

"La cuna en que nuestra madre / nos mece en la edad primera, / la lumbre de los hogares / de las risueñas aldeas, / el techo que nos cobija, / los muebles que nos rodean, / las flores que nos perfuman, / los frutos que nos sustentan, / los libros en que estudiamos / y el arca en que nos entierran; / son producto de los árboles / que véis crecer por doquiera" ...

Pues bien, el objeto de este blog es unirme a ese homenaje y dar a conocer los árboles ya que no con versos míos, con fotografías mías... Y con poemas acerca de los árboles de autores consagrados. Por cierto, el resto de la poesía de mi abuelo podéis leerlo en la entrada "Los árboles" de este blog.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Acebo. Boix grevol. (Ilex aquifolium)


       El acebo común, agrifolio, (boix grevol, en catalán), es un arbusto o como mucho un pequeño árbol, de unos 6 ó 7 metros de altura. 
       Pero, en ocasiones puede llegar a ser un árbol monumental. Este es el caso del acebo de las siguientes fotografías. Es el acebo mayor de Cataluña, árbol catalogado por la Generalitat entre los "monumentals".
       Está situado en Ventolà, a media ladera de la cresta sur del Pirineo catalán.


Puede verse que, en efecto, este árbol es muy superior a los 6 ó 7 metros... En cualquier caso mantiene el "porte piramidal" que caracteriza a esta especie.

Los acebos tienen un tronco recto, que se ramifica desde la base. Pueden llegar a vivir cientos de años, aunque normalmente no superan los 100.

Ventolà pertenece al municipio de Ribes...

Aquí lo vemos por su flanco oeste






A sus pies está la cartela que lo acredita como árbol monumental y que detalla sus características


Tiene la corteza lisa durante toda su vida. Al principio es de un color verdoso y a partir del segundo o tercer año va tomando un tono gris oscuro definitivo.



No obstante, en el tronco de este gran acebo más que el verde predominan los tonos pardos



Sus hojas son muy duraderas, simples, con un notable peciolo y con forma ovalada. Su cualidad más característica es un borde fuertemente espinoso en los ejemplares jóvenes y en las ramas más bajas en los adultos; espinas que dejan de darse en las hojas de las ramas superiores. Duran unos cinco años y son de color verde muy brillante por el haz y mate por el envés, totalmente lampiñas, muy rígidas y coriáceas.


Los ejemplares femeninos producen un fruto carnoso (una drupa) de un color rojo brillante o amarillo vivo, que madura muy tarde, hacia octubre o noviembre, y que permanece mucho tiempo en el árbol, a menudo durante todo el invierno.

La fruta, verde en la foto de arriba, está madura en su mayor parte en esta otra foto: de hecho, esta última foto no corresponde al acebo de Ventolà sino a otro, más pequeño, situado en Ripoll... Pero ahí están sus clásicos frutos rojos que adornaban antes nuestras casas en Navidad, hasta que se protegió la especie prohibiendo su uso indiscriminado. 

Vemos ahora ese acebo de Ripoll, situado cerca del Ayuntamiento:



Los acebos son "dioicos", es decir son árboles que tienen pies masculinos y pies femeninos. Los pies femeninos son los que producen los frutos que hemos visto. Los dos tipos de "pies" tienen flores, unas masculinas y otras femeninas. Son muy pequeñas; se asientan en las axilas de las hojas, a veces en gran número. He aquí, por ejemplo, un conjunto de flores masculinas de un árbol de Montjuich:


Se trata más bien de "capullos" de flores masculinas. Se abren luego y son florecillas blancas con pétalos y relativamente grandes estambres. Tendremos que mejorar la fotografía pero ahora os incluimos una con varias pequeñas flores; desde luego se aprecian los estambres:


Habréis visto que el tamaño de las flores es mínimo, por comparación, por ejemplo, con el tamaño de las hojas...

Evidentemente, hay frutos si se dan ejemplares masculinos y femeninos próximos. Es el caso de los dos siguientes acebos, situados en el precioso Campus de la Universidad de Navarra. Este es el masculino:

Y éste, el femenino, situado junto al anterior: si ampliáis esta fotografía podréis apreciar mejor sus muchos frutos




jueves, 25 de noviembre de 2010

Los árboles. Cristino Gasós

     A los niños

 La cuna en que nuestra madre
nos mece en la edad primera,
la lumbre de los hogares
de las risueñas aldeas,
el techo que nos cobija,
los muebles que nos rodean,
las flores que nos perfuman,
los frutos que nos sustentan,
los libros en que estudiamos
y el arca en que nos entierran;
son producto de los árboles
que véis crecer por doquiera.

  

Unos nos dan el carbón
que resulta de su quema;
otros nos dan las resinas
y gomas de sus cortezas;
éstos prestan a la Industria
el corcho que les rodea;
aquéllos dan medicinas
que calman nuestras dolencias;
algunos sirven de pasto
a los gusanos de seda;
no pocos nos suministran
sus colorantes materias;
varios nos dan el papel
de que se sirve la Imprenta;
muchos producen las frutas
sabrosas que nos deleitan;
una infinidad de ellos
nos ofrecen las maderas
que inteligentes artistas
trabajan y pulimentan
para construir los muebles
y decorar las viviendas
y hacer los miles de objetos
que se fabrican con ellas;
todos nos dan sus perfumes
y delicadas esencias
cuando se visten de flores 
al llegar la Primavera;
y aquel que menos produce,
el más pobre de la selva,
nos da en verano su sombra
y en el invierno su leña.


  
En ellos cantan los pájaros
sus armoniosos gorjeos,
y tejen sus lindos nidos
el ruiseñor y el jilguero.
Bajo ellos duermen la siesta
el zagal y sus corderos,
y jugueteáis vosotros
y hacen oración los viejos;
y, a su sombra, en el verano,
y, a su abrigo, en el invierno,
descansan de sus fatigas
nuestros sufridos labriegos.
  
Ellos encauzan los ríos
que de sus cauces salieron;
ellos calman y moderan
el ímpetu de los vientos;
y son imán de las lluvias,
y enriquecen los terrenos,
y purifican la atmósfera,
y son el sostén del suelo
cuando lluvias torrenciales
amenazan removerlo,
y evitan de los aludes
los perniciosos efectos,
y son filtro de las aguas
que manan las fuentes luego,
y dan belleza al piasaje,
oxígeno a nuestros pechos,
placidez a nuestras almas
y vigor a nuestros cuerpos.

  

Ya que los árboles son
tan generosos y espléndidos
que tantas cosas nos dan
lo mismo vivos que muertos,
tratadles, queridos niños,
con cariño y con respeto,
y nutrirles con abonos
y calmad su sed con riegos:
que ellos tienen hambre y sed
como nosotros tenemos.
Así les demostraréis
vuestro reconocimiento;
os tendrá la sociedad
por ciudadanos modelos;

cumpliréis con vuestra patria
los deberes que tenemos
de acrecentar su riqueza 
y fomentar su progreso; seréis fuertes como robles,
vigorosos como cedros,
gentiles como palmeras,
diligentes como almendros,
provechosos cual naranjos
y alegres como cerezos;
y no seréis alcornoques,
ni membrillos ni canelos.

  
 Amad, niños, a los árboles
con ese amor puro y tierno
que es patrimonio exclusivo
de los corazones vuestros;
y procurad imitarles
viviendo lo mismo que ellos,
puestos los pies en la tierra
y la mirada en el Cielo.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Robinia. Falsa Acacia. (Robinia pseudoacacia)


La robinia, robinia negra o falsa acacia, también conocida como acacia de flor blanca, es un árbol perteneciente a la familia de las leguminosas. Esta falsa acacia, asi llamada porque no pertenece, de hecho, al género "Acacia", puede alcanzar entre 20 y 25 metros de altura. Es oriunda del Este de los Estados Unidos pero se ha introducido en otros países. Esta especie toma el nombre de Jean Robin, biólogo francés que la trajo de las colonias de América a Francia en 1601.



Aquí tenemos un ejemplar situado en la calle Iradier de Barcelona.







Se ha introducido tan bien en nues-tros países que ha llegado a considerarse como especie autóctona. Pero no lo es. Aqui vemos un par de ejemplares romanos, situados cerca de la basílica San Pablo Extramuros:


 Hay muchas sub-especies y variedades de estas acacias. La siguiente es, probablemente, un ejemplar de "acacia de bola", ideal para alineaciones urbanas: muy frondosa y no muy alta. Esa se encuentra en Barcelona, al lado de la antigua plaza de toros de "Las arenas", hoy centro comercial:


Otra de esas acacias más densas. Ésta, muy "anciana": está delante de la Facultad de Derecho de la UB:


Es una fotografía primaveral: Al final de verano se ha oscurecido mucho: aquí lo vemos


 Ésta última es efectivamente muy anciana: necesita unos notables apoyos externos...,  Son árboles de crecimiento rápido, pero longevos. Pueden llegar a vivir unos 200 años.


Sus hojas son caducas, y están compuestas por entre 9 y 21 folíolos no dentados tales como los que veis a continuación:

Las anteriores son hojas romanas, las siguientes, hojas barcelonesas. Son hojas de color verde claro. Se disponen en forma alterna sobre las ramas.

















Las flores, blancas y olorosas, se presentan unidas en racimos:


                                                              En primavera dan un alegre colorido a nuestras calles. Ampliando esta foto comprobaréis que son muy bonitas


Los frutos son de tipo leguminoso,  de color marrón-rojizo; de unos 8 centímetros de longitud.

Como las flores, se reunen en pequeños grupos,
 como racimos colgantes


Esos frutos permanecen en el árbol durante buena parte del invierno: confieren al árbol una característica mezcla de color verde y marrón como veis en este que esta situado cerca de Ripoll:


Aqui abajo véis una clásica ramita de falsa acacia con esos afamados pinchos que tanto hacen sufrir a los aficionados a la bicicleta de montaña


Este es el tronco de uno de nuestros árboles romanos: son troncos recios con la corteza muy fisurada. Su madera es dura y de mucha calidad






















Y este es el tronco, recto, firme y con hondas grietas, de otra acacia catalana: 






























Vemos, por último, una robinia primaveral, llena de flores blancas, situada al borde
de la
autopista de Mataró.








Son árboles muy resistentes al frío.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Sófora. Acacia del Japón. (Sophora japonica)

La Sófora (femenino) o Sofor (masculino), también llamado árbol de la miel, árbol de las pagodas y falsa acacia del Japón, es un árbol de la familia de las leguminosas, procedente del Asia Oriental. Es un árbol de hoja caduca muy empleado en las avenidas y calles de Europa y América por su atractiva figura y sus flores blancas, que aparecen a fines del verano después de que muchos otros árboles ya han perdido las suyas.

Este ejemplar, de los más notables localizados en Barcelona, se encuentra delante del antiguo Palacio de Deportes:


Se introdujo en España en torno al 1750. Actualmente se le puede ver en las calles de muchas de nuestras ciudades. Éste  está en la calle Ganduxer, también de Barcelona: 







Éste es el tronco de uno de esas sóforas: con la corteza pardo oscura, con profundas grietas; recto y firme. 






Crece lentamente hasta alcanzar de 5 a 20 m de altura

Las hojas, caducas,  son pinnado-compuestas como puede verse en las dos fotos que siguen.


 Tienen  de 11 a 13 foliolos lanceolados, de color verde oscuro en su haz y más claros en el envés, márgenes enteros y nervaduras que se prolongan hasta el ápice.

                                                       
Sus bellas flores estivales, de delicado perfume, colores blanco-cremosas, reunidas en racimos formando grandes panojas terminales de hasta 25 cm,
 dan un especial atractivo a nuestras calles


Otro conjunto de flores de cualquiera de nuestras sóforas:


Y, ahora, la vista de la acacia del Japón del Palacio de Deportes, cuajada de flores:


   Éste es otro de las árboles de la calle Ganduxer en plena floración



Y esta sófora, también florida, se encuentra en la Avenida de la Castellana de Madrid. En efecto, también en Madrid hay muchas y preciosas Acacias del Japón:



El fruto es una legumbre no muy larga, de color verde, con numerosas estrías. Sus semillas tienen forma ovoidal. Aqui véis unos cuantos:


Y aquí más "legumbres":


Los frutos vuelven a cambiar la visión de estos árboles, tras la correspondiente simplemente a las hojas y la correspondiente a las flores, antes vistas, vemos ahora la perspectiva del árbol del Palacio colmado de frutos...

De lejos la visión es bastante confusa. Más de cerca se "precisa" más la presencia y forma de las legumbres, en este otro árbol:



     Y en éste de la izquierda. Un porte efectivamente algo confuso

                                                                                                         El tronco de ese árbol, también de Ganduxer, es asimismo recio, columnar, con corteza notablemente estriada
Por último, una peculiar vista de otra sófora, situada en el Maresme, con una espectacular presencia de frutos iluminados, o casi "quemados" por el sol de una tarde de Agosto.